Actualizado a 7 de febrero de 2026
La idea de ganarse la vida creando contenidos digitales como blogs, newsletters, emails o podcast, a estas alturas parece más romántica que realista, al menos en España.
Te aviso por adelantado que este no es un post motivacional, ni una promesa de ingresos pasivos, más bien es un intento de explicar qué está pasando en la realidad.
Vivir de escribir blogs
Vivir de escribir blogs, en España, es algo prácticamente inexistente. No porque no haya talento, sino porque el modelo no da para mucho. El tráfico está concentrado en grandes medios y plataformas, la publicidad paga poco y el SEO es cada vez más competitivo. Además, el blog sigue viéndose como algo secundario, casi decorativo.
Los pocos blogs que generan dinero lo hacen a base de afiliación, cursos, servicios o marca personal. El blog rara vez es el negocio en sí sino que suele ser una pieza más dentro de un entramado mayor.
Escribir para empresas
Cuando se habla de escribir para empresas: blogs corporativos, white papers, newsletters o emails, la situación es aún más clara. En España, el perfil de escritor digital especializado casi no existe.
En la mayoría de empresas el contenido lo acaba haciendo el departamento de marketing, alguien de comunicación o simplemente la persona a la que se le da bien escribir. A veces se externaliza, pero casi siempre a agencias generalistas que hacen un poco de todo.
En definitiva, no se busca al mejor escritor, se busca alguien que sea rápido, barato y que no genere demasiadas preguntas internas.
Copywriting, más valorado fuera que aquí
Con el copywriting sigue el mismo problema. Si bien en otros mercados existe una cultura de leer para decidir, donde las páginas de venta largas están normalizadas, donde se entiende que el texto vende y se paga si funciona, aquí ocurre al contrario.
En España se asume que la gente no lee textos comerciales, que va directa al precio o al botón. Así que el texto se reduce al mínimo y se confía más en el diseño, la marca o el descuento. El copy es más bien una cuestión de relleno que palanca de negocio.
Por eso el copywriter no se ve como alguien que hace ganar dinero, sino como alguien que redacta bien.
El espejismo del blog de viajes
El blogging de viajes fue probablemente el mito más seductor: viajar, escribir, hacer fotos y vivir de ello. Durante un tiempo pareció posible, pero incluso en su mejor momento solo una minoría muy pequeña lo consiguió, y casi nunca solo escribiendo.
El contenido de viajes es caro de producir, poco rentable en publicidad y muy fácil de copiar. Los que sobrevivieron lo hicieron diversificando: colaboraciones, redes sociales, vídeos, libros y charlas.
Hoy por hoy, con vídeos cortos, guías automáticas y contenido generado en masa, escribir sobre viajes es bonito, pero económicamente casi irrelevante.
La irrupción de la IA y la devaluación del texto
La inteligencia artificial ha terminado de acelerar todo esto. Hoy cualquiera puede generar artículos, emails o textos correctos en segundos. La escritura se ha democratizado como nunca.
Pero esa democratización tiene un efecto evidente: el texto vale menos. Si escribir algo aceptable es rápido y barato, el blog pierde prestigio. Ya no importa tanto cómo está escrito sino que exista, que rellene, que posicione.
Nunca se ha escrito tanto y nunca ha importado tan poco quién escribe.
B2B y SaaS en España
A veces se dice que B2B y SaaS son la prueba de que escribir sí puede tener sentido económico. En España esto es solo parcialmente cierto.
En teoría, el modelo lo permitiría como sucede en países como Estados Unidos. Si se venden productos y servicios caros, los procesos de compra son más largos y las decisiones deberían apoyarse en información clara. En ese contexto, el texto tendría que importar pero en la práctica, el mercado español introduce varios frenos.
El primer freno es el tamaño. Muchas empresas B2B españolas venden a pymes pequeñas con tickets relativamente bajos. Cuando el resultado de la venta no vale tanto, cuesta justificar una inversión real en escritura especializada; así que se hace lo justo para cumplir.
El segundo freno es cultural. Aquí el contenido se sigue viendo como una tarea de marketing, no como una herramienta comercial estratégica. Se escribe para tener blog, para SEO o para LinkedIn, pero rara vez conectado de verdad con ventas.
Y el tercero, es cómo se toman las decisiones. En muchas empresas españolas las compras importantes no se deciden leyendo documentación extensa, sino hablando con alguien, por confianza, por recomendación o por precio. El texto sirve de apoyo, pero pocas veces es decisivo.
Por eso, incluso en SaaS y B2B, la escritura suele recaer en perfiles híbridos: alguien que hace marketing, algo de SEO, algo de copy o algo de redes. El escritor especializado sigue siendo raro, y cuando existe, suele estar mal pagado o muy condicionado.
La única excepción clara aparece cuando las empresas venden fuera, en países anglosajones o en mercados más maduros. Ahí sí se valora más el contenido, porque el cliente espera leer, comparar y justificar la decisión.
En resumen, en España, B2B y SaaS no convierten la escritura en una profesión sólida, solo hacen que no estorbe tanto.
Conclusión
La realidad es incómoda pero sencilla: no se vive de escribir, se vive de lo que la escritura ayuda a vender.
El blog, el copy, el contenido digital, siguen siendo útiles, pero casi nunca son el negocio. Son herramientas dentro de algo más grande. Quien vive de escribir suele vivir de audiencias, de formación, de servicios o de productos, no del texto en sí.
La IA ha hecho la escritura más accesible que nunca y ha confirmado algo que ya se intuía: escribir es más fácil, más común y, precisamente por eso, menos valioso.
Saberlo no es ser pesimista, es evitar construir expectativas sobre un modelo que nunca existió.


¿Qué es marketing de contenidos y cuál es su utilidad?